La Marquesa de Montespan: “La Envenenadora de Versalles”

“Un largo manto de terciopelo negro se extendió sobre el altar, y sobre este la amante real se acostó en un estado de desnudez perfecta. Seis velas negras se encendieron, el oficiante se vistió con una casulla bordada con caracteres esotéricos forjados en plata, la patena y el cáliz de oro fueron colocados sobre el pecho desnudo del altar de estar. Todo estaba en silencio, salvo por el murmullo monótono de la liturgia blasfema”.
Descripción de una misa negra


Francoise Athénaís de Rochechouart de Mortemart, Marquesa de Montespan, nació el 5 de octubre de 1640 en París (Francia). Era una hermosa dama de la corte francesa que además se había convertido en una de las amantes favoritas del rey Luis XIV. Los contactos de la Marquesa de Montespan con la brujería comenzaron desde el primer momento en que puso sus ojos sobre el monarca. En 1667, y después de consultar con la célebre envenenadora conocida como “La Voisin”, acudió a una sórdida casa de la calle Tannerie, donde Lesage y el abate Mariette, de Saint Severin, habían improvisado un altar. Mariette, vestido con los ornamentos sacerdotales, pronunció varios conjuros mientras madame de Montespan, de rodillas, recitaba maleficios contra otra de las amantes favoritas de Luis XIV: Louise de la Valliere.


Louise de la Valliere

A continuación expuso su deseo: "Pido por el amor del rey, que sea continuo, que la reina sea estéril y que el rey abandone su lecho y mesa por los míos. Que, querida y respetada por los nobles, sea llamada a los consejos reales y pueda conocer lo que se dice allí; y que por este amor redoblado con respecto al pasado, el rey abandone a la Valliére y que, siendo la reina repudiada, yo pueda desposar al rey". El ritual se celebró en otra ocasión en la misma iglesia de Saint Severin, sobre los corazones de dos palomas sacrificadas.



La Marquesa de Montespan

A principios de 1668, Mariette y Lesage tuvieron el atrevimiento de celebrarlo en el mismísimo Palacio de Saint-Germain, en los aposentos de madame de Thianges, hermana de la Marquesa de Montespan, y esta vez sobre huesos humanos, pues pretendían no sólo obtener los favores del rey, sino también la muerte de la favorita. Poco después, el rey accedió a los deseos de Athénaís, que al año siguiente le dio su primer hijo. Si la ambiciosa cortesana albergaba alguna duda de la eficacia de las artes mágicas, éstas quedaron disipadas para siempre. Pero Luis XIV solía aburrirse pronto de sus favoritas, y a la Corte llegaban constantemente hermosas jovencitas deseosas de granjearse los favores del monarca.



La Marquesa de Montespan con Cupido

En 1671, el Rey Sol cada vez se mostraba menos interesado por la Montespan, por lo que ella, nuevamente, decidió recurrir a “La Voisin”. En esta ocasión, la bruja le aconsejó utilizar una magia más poderosa: una auténtica misa negra, oficiada por el abate Étienne Guibourg, a quien se conocía como “El Enmascarado Negro”. Este sacerdote había nacido en 1610 y aseguraba ser el hijo ilegítimo de Enrique de Montmorency. Era el sacristán de la iglesia de Saint-Marcel en Saint-Denis, que sería destruida durante la Revolución Francesa, pero era descrita como "la más bella de las iglesias parroquiales de la ciudad de Saint-Denis". Anteriormente había sido el capellán del conde de Montgomery. A pesar de su posición, se aseguraba que había mantenido una amante durante muchos años, Jeanne Chanfrain, con la que tuvo varios hijos.



Étienne Guibourg

Para obtener el resultado esperado de la blasfema ceremonia, era necesario que se realizara en tres ocasiones consecutivas y que incluyera el sacrificio de un niño en cada una de ellas. Guibourg no era el único en practicar estos ritos, lo que explicaba las misteriosas desapariciones de niños que inclusive provocaron revueltas populares. Marguerite, la hija de “La Voisin”, llegó a decir que había escondido a su propio hijo recién nacido por temor a que también fuera sacrificado, como había hecho Guibourg con alguno de los suyos, nacidos de su relación con una mujer conocida como “La Chanfrain”.







Étienne Guibourg celebrando una misa negra

La primera misa negra tuvo lugar en la capilla del castillo de Villebousin, en Mesnil. Athénaís se tumbó de espaldas sobre el altar completamente desnuda, sosteniendo en sus manos dos candelabros con velas negras. El sacerdote Guibourg celebró la misa negra y, llegado el momento de la consagración, la Marquesa recitó una terrible invocación: "Astaroth, Asmodeo, príncipes del cariño, os invoco para aceptar el sacrificio que os presento, de este niño, por lo que os pido, que es que el cariño hacia mí del rey y del Delfín continúe, que sea honrada por los príncipes y princesas de la corte, y que no me sea negado nada de lo que le pida al rey, para mí, para mi familia y para mis sirvientes".


El ritual se describió así: “Un largo manto de terciopelo negro se extendió sobre el altar, y sobre este la amante real se acostó en un estado de desnudez perfecta. Seis velas negras se encendieron, el oficiante se vistió con una casulla bordada con caracteres esotéricos forjados en plata, la patena y el cáliz de oro fueron colocados sobre el pecho desnudo del altar de estar. Todo estaba en silencio, salvo por el murmullo monótono de la liturgia blasfema. Un asistente se arrastró hacia adelante teniendo a un bebé en sus brazos. El niño fue colocado sobre el altar, se hizo un corte brusco en el cuello, hubo un grito ahogado, y gotas cálidas cayeron en el cáliz y se vertieron sobre la figura blanca debajo. El cadáver fue entregado a ‘La Voisin’, quien lo arrojó cruelmente en un horno formado a tal efecto, que brillaba al rojo vivo en su fiereza”.


La segunda misa tuvo lugar en una casa en ruinas de Saint Denis y la tercera en una casa de París a la que Guibourg fue llevado con los ojos vendados. En cada una de ellas se inmoló a un niño, cuya sangre era recogida para elaborar filtros amorosos que eran entregados a la Montespan a cambio de considerables sumas de dinero y que un oficial afecto a la favorita, se encargaba de mezclar con las bebidas y los alimentos del rey.


Marguerite declaró: "Cada vez que le ocurría algo nuevo a madame de Montespan y cuando tenía alguna disminución en el favor del rey, pasaba recado a mi madre a fin de que ella aportara algún remedio; y mi madre recurría a su vez a ciertos sacerdotes sacrílegos a quienes hacía oficiar misas negras, y le daba polvos para que se los hiciese tomar al rey". En 1676, otra serie de misas negras fueron oficiadas en casa de “La Voisin”.



La Marquesa de Montespan durante una Misa Negra

Según Marguerite, la favorita no era la única que había participado en las blasfemas ceremonias, ni Guibourg el único sacerdote implicado. Afirmó que la Montespan había preferido a Guibourg, que tenía 67 años, para evitar una obscena parte del ritual, consistente en introducir la hostia consagrada en la vagina de la mujer que solicitaba los favores de los demonios, a modo de himen, y practicar el coito con el sacerdote en estas condiciones. En ocasiones, también había sexo anal.



La Marquesa de Montespan con su mascota

Athénaís no podía bajar la guardia ni un momento. Vivía aterrorizada ante la posibilidad de que apareciera una dama lo bastante atractiva y audaz como para desplazarla. Sus miedos cobraron forma en 1678, cuando el rey se prendó de Marie Angélique de Scoraille de Roussille. En la primavera de 1679 se hizo público que esperaba un hijo, y el monarca le regaló unos ricos aposentos, una elevada pensión y el título de Duquesa de Fontanges. Según contó Marguerite, en un acceso de ira y celos y sabiéndose definitivamente desplazada, la Montespan urdió un plan para asesinar al rey y a su nueva concubina.



Luis XIV

Conforme a una antigua costumbre, Luis XIV recibía ciertos días las peticiones por escrito que le presentaban sus súbditos, sin distinción de rango ni condición. “La Voisin” acordó preparar una petición impregnada con veneno y entregársela. Pero después de un primer viaje a Saint-Germain, no fue recibida por el soberano. Se proponía volver a intentarlo el 13 de marzo de 1679, pero fue detenida un día antes, con lo que sus planes quedaron frustrados. En cuanto a Marie Angélique, pensaba entregarle unos guantes impregnados en veneno, ¿Llegó a hacerlo? Lo cierto es que la Duquesa dio a luz prematuramente, el niño murió y la favorita sufrió una misteriosa enfermedad que la llevó a la tumba en marzo. Tenía veinte años de edad.







Marie Angélique de Scoraille de Roussille

Cuando los planes fracasaron debido a la detención de “La Voisin”, Montespan contrató a Françoise Filastre, una socia de “La Voisin”, para realizar el asesinato en Fontanges. Pero fue arrestada en diciembre de 1679, después de haber solicitado un puesto en la casa de Fontanges. En agosto de 1680, después de la ejecución de “La Voisin” en febrero, la conexión entre “La Voisin” y Montespan y el plan para asesinar al rey fue revelada por su hija, Marguerite Monvoisin. Tras ser juzgada por la Cámara Ardiente, el tribunal especial nombrado por Luis XIV para investigar y perseguir a los envenenadores que infestaban Francia, el 30 de septiembre de 1680 Françoise Filastre fue condenada a muerte, y del 30 de septiembre al 1 de octubre fue sometida a torturas. Luego fue ejecutada en la hoguera.



La Cámara Ardiente informando al rey

Antes de morir, bajo interrogatorio en relación con “El Asunto del Veneno”, afirmó que el sacerdote Étienne Guibourg había realizado misas negras. Marguerite Monvoisin confirmó el 9 de octubre las declaraciones sobre el sacrificio de niños en misas negras. Tras el arresto de Étienne Guibourg, los guardias descubrieron los cadáveres de 2,500 bebés enterrados en el patio de la casa de “La Voisin”, muy probablemente sacrificados en misas negras. Se aseguraba que la mujer les había pagado a prostitutas para que vendieran sus bebés y usarlos en los rituales. Guibourg confesó este y otros delitos. Fue condenado a cadena perpetua y murió en prisión en 1686.


Con el fin de librarse de la pena de muerte, el alquimista Adam Lesage decidió confesar todo acerca de “El Asunto de los Venenos”. El Ministro del Interior, François Michel Le Tellier de Louvois, le prometió a Lesage, amante de la famosa envenenadora, perdonarle la vida si contaba cuanto sabía. El reo facilitó a las autoridades el nombre de una de las principales implicadas. Un nombre que ni siquiera bajo tortura “La Voisin” se había atrevido a mencionar: Francoise Athénaís de Rochechouart de Mortemart, Marquesa de Montespan, la amante favorita del rey, madre de siete de sus hijos. Las acusaciones formuladas por Lesage se vieron profusamente complementadas con las declaraciones de dos mujeres. Una era Marguerite Monvoisin, hija de la difunta “La Voisin”: después de haber visto a su madre arder en la hoguera, decidió explayarse a propósito de lo acontecido. Relató en detalle tres encuentros entre Madame de Montespan y “La Voisin”. Pero lo más importante fue que señaló a la Marquesa de Montespan como la responsable del intento de regicidio.



François Michel Le Tellier de Louvois

El 1 de octubre de 1680, el jefe de policía, Gabriel Nicolás de la Reynie, quien había capturado a la mayoría de los envenenadores en serie, hizo saber al Rey Sol los resultados de las averiguaciones. Este se mostró horrorizado, Después de sopesar las consecuencias negativas que para su prestigio podría acarrear el enjuiciamiento de Athénaís, hizo suspender las sesiones de la Cámara Ardiente y quemar todos los archivos donde se le mencionara.



Gabriel Nicolás de la Reynie

Ello suponía obtener contra los prisioneros que todavía no habían sido juzgados las llamadas lettres de cachet, es decir, cartas firmadas por el rey en las que se ordenaba prisión sin juicio a la persona citada en ella. Así, individuos como Guibourg o Lesage se beneficiaron de este sorprendente golpe de suerte.


La Cámara Ardiente cerró sus puertas en 1682 con un balance total de 36 personas quemadas vivas, 4 enviadas a galeras, 36 desterradas y multadas (la mayoría pertenecientes a la aristocracia) y 36 absueltas. Los 81 destinarios de las cartas selladas pasaron el resto de sus vidas encerrados e incomunicados en diferentes prisiones. Se conoce la historia porque las notas de Nicolás de la Reynie se guardaron en los archivos de la policía. Hoy se conservan en la Biblioteca Nacional de París.



La Marquesa de Montespan con sus hijos


El 31 de agosto de 1682, Luis XIV promulgó un edicto por el declaró sometido al código penal "cualquier acto relevante de la magia o la superstición"; prohibió "el decir o hacer cosas ajenas al mundo natural" e impuso la pena de muerte a los acusados de blasfemias perpetradas en relación con "acechanzas o efectos semejantes, imaginarios y mágicos". También se reguló de manera muy estricta la venta de venenos y se prohibieron terminantemente los laboratorios privados. El rey conservó a Athénaís en la Corte de Versalles diez años más, sin disimular delante de todos el desprecio que sentía por ella.







La Marquesa de Montespan con el retrato del rey

El 15 de marzo de 1691, convencida de que nunca recuperaría el favor del soberano, la Marquesa de Montespan se retiró al convento de Saint Joseph, en París, donde se dedicó aparentemente a una vida piadosa. Se dice que no encontraba penitencia lo bastante dura para expiar sus faltas, que constantemente llevaba un cilicio bajo los vestidos y que sentía tal pavor por la oscuridad, que durante la noche ardían multitud de velas en su dormitorio y varios sirvientes vigilaban su sueño.


Según algunos, nunca dejó de oír los gritos de los niños degollados sobre su cuerpo. Cuando murió, el 27 de mayo de 1707, en el balneario de Bourbon l'Archambault, nadie habría podido reconocer en aquel cuerpo torturado y en aquel atemorizado semblante, desfigurado por el temor al Más Allá, a la voluptuosa figura que se había ofrecido como altar en las lascivas misas negras. Con su deceso, "El Asunto del Veneno", aquel caso de asesinato colectivo que había durado tantos años y que se cobró la vida, fortuna, prestigio o libertad de cientos de personas, por fin llegaba a su final.




BIBLIOGRAFÍA:










FILMOGRAFÍA:

Catherine Deshayes: “La Voisin”


Se sugiere leer primero la entrada sobre La Marquesa de Brinvilliers: "La Envenenadora de París", en este link.


"Las vidas humanas están a la venta y se negocia con ellas a diario como con cualquier artículo; se tiene al asesinato como único remedio cuando una familia atraviesa dificultades; se practican hechos abominables en todas partes: en París, en los suburbios y en las provincias".
Gabriel Nicolás de la Reynie


Catherine Deshayes, quien sería más conocida como “La Voisin” (“La Vecina”), nació en 1640 en París (Francia). Aprendió el arte de la adivinación a la edad de nueve años. Se casó con Antoine Monvoisin, un joyero con una tienda en Pont-Marie en París. Después de que se arruinó su marido, “La Voisin” comenzó su carrera mediante la práctica de la quiromancia y la lectura de cartas para poder mantener a su familia. Adquirió una túnica especial de terciopelo rojo carmesí bordado con águilas de oro por un precio de 1500 francos para llevar a cabo sus lecturas. También practicó la medicina, especialmente la partería, y realizó un sinnúmero de abortos.



Catherine Deshayes “La Voisin” en su juventud

Entre 1665 y 1666, la adivina fue interrogada por los sacerdotes de la orden de San Vicente de Paúl, de la Congregación de la Misión, pero se defendió con éxito ante los profesores de la Sorbona. Durante su labor como quiromántica, se dio cuenta de las similitudes entre sus clientes y los deseos que proyectaban sobre su propio futuro: casi todos querían tener a alguien que se enamorase de ellos, o que alguna persona muriese para poder heredar, o que sus cónyuges falleciesen para poder casarse con alguien más. Siempre les decía a sus clientes que su voluntad se cumpliría si también era la voluntad de Dios.



“La Voisin”

Al poco tiempo, empezó a recomendarles alguna acción que ayudaría a que sus sueños se hicieran realidad. Estas acciones inicialmente eran visitar la iglesia para rogarle a la imagen de algún santo en particular; finalmente, comenzó a vender amuletos y recomendar prácticas mágicas de diversos tipos. Los huesos de los sapos, los dientes, los pelos de los lunares, las moscas españolas, las limaduras de hierro, la sangre menstrual, las momias humanas o el polvo de cadáveres, fueron algunos de los supuestos ingredientes de los “polvos de amor” inventados por “La Voisin”.


Comenzó así a vender afrodisíacos a los que deseaban que alguna persona se enamorase de ellos. Al ver el pingüe negocio, decidió ir más allá. Su ambición la llevó a expender venenos de diferentes tipos para los que deseaban que alguien muriese. Su conocimiento de los venenos no era al parecer tan profundo como el de otras brujas menos conocidas. El arte de la intoxicación se había convertido en una ciencia regular con el tiempo, siendo perfeccionada por Giulia Tofana, una envenenadora profesional de Italia, que actuó unas pocas décadas antes de “La Voisin”.



Giulia Tofana

“La Voisin” pronto fue más allá. Cediendo a las presiones de su clientela, que cada vez exigía más pócimas y rituales potentes, organizó misas negras, donde los clientes podían orar al Diablo para que sus deseos se hicieran realidad. Durante algunas de estas misas, una mujer desnuda servía como un altar, sobre la que se colocaba un recipiente: un bebé se colocaba encima de la taza, se le cortaba la garganta y la sangre se vertía en el tazón. La improvisada bruja tenía ya una amplia red de colegas y asistentes, entre ellos Adam Lesage, que realizaba tareas supuestamente mágicas; los sacerdotes Étienne Guibourg y Abbe Mariotte, quienes oficiaban en las misas negras a cambio de altas cantidades de dinero; y envenenadores profesionales, como Catherine Trianon.



Catherine Trianon

Catherine Trianon, de soltera Boule, nació en 1627 en París (Francia). Viuda y adivina, era una de los socias más importantes, así como una amiga personal y confidente de “La Voisin”. Mantenía un negocio con su asociada “La Doddée”, una mujer que también era su amante en una relación lésbica. Trianon fue descrita por sus colegas como muy bien educada. En su casa tenía veinticinco manuscritos con obras sobre ocultismo. En su sala colgaba como adorno un esqueleto humano, como “un recordatorio piadoso de la mortalidad”.



“La Doddée”

El escándalo que conmocionaría a Francia comenzó el 29 de junio de 1670. Después de tomar un vaso de agua helada con achicoria, Henrietta Anne Stuart, princesa de Inglaterra y Escocia por nacimiento, duquesa de Orleans a partir de su matrimonio con el único hermano de Luis XIV, Philippe, cuñada del rey, moría en medio de violentos dolores abdominales. Las misteriosas circunstancias de su muerte hicieron que pronto comenzara a correr por la Corte el rumor de que había sido envenenada, así que el rey le encargó al jefe de policía, Gabriel Nicolás de la Reynie, que iniciara una investigación.



La muerte de Henrietta Anne Stuart

Fruto de sus pesquisas, se detuvo a la primera envenenadora en serie de un conjunto de asesinos que pululaban por todo París: la Marquesa de Brinvilliers, una aristócrata muy conocida en la Corte. La Marquesa había envenenado a su padre, a sus tres hermanos y a su hija, y estaba a punto de acabar con su marido. Fue decapitada y quemada en la hoguera. Pero el caso que había escandalizado a Francia sólo era la punta del iceberg.







Gabriel Nicolás de la Reynie

Gabriel Nicolás de La Reynie estaba convencido de que había muchos otros casos, además del de la ejecutada Marquesa de Brinvilliers, ocultos bajo la capa de la respetabilidad social. Y tenía razón. Un día se presentó ante el jefe de policía un joven abogado, de aspecto y modales irreprochables, que le relató una extraña historia. Por puro azar, declaró, había asistido a una comida en casa de una tal Marie Vigoreaux, la esposa de un modista, en la Rue Courtauvilain. Ella se había labrado una reputación más que dudosa. En la comida no sólo se sirvió una variedad de platos, sino que fluyó el vino a raudales: la bebida hizo que una de las asistentes, Marie Bosse, la viuda de un comerciante de caballos, soltase la lengua, alardeando que gracias a la cantidad de duquesas y princesas que buscaban venenos, haría una fortuna en poco tiempo.



Francia en manos de los envenenadores

Por extravagante que sonase el cuento del abogado, el avezado jefe de policía decidió hacer una prueba: pidió a una dama de su confianza que visitase a Marie Bosse, haciéndose pasar por una mujer de alcurnia que deseaba adquirir a buen precio un frasquito de veneno para librarse de un marido que la afligía cruelmente. El truco funcionó: Marie Bosse aceptó la transacción que le proponía la desconocida, corroborando así el relato del abogado. La Reynie no perdió ni un minuto en ordenar el arresto de Marie Vigoreaux y Marie Bosse, que se encontraban juntas, así como de los tres hijos de Bosse, junto con su hija Manon y sus hijos, François y Guillaume. Su hijo mayor era un soldado de la guardia real. Cuando los guardias entraron a la casa, se dieron cuenta de que había sólo una cama; encontraron a la mujer cometiendo incesto con todos sus hijos.



Marie Bosse

Los detenidos fueron conducidos a una fortaleza medieval: Vincennes. No hizo falta amenazarlos con la tortura, ni torturarles, para que empezasen a confesar: se dieron cuenta de que si colaboraban desde el principio, se ahorrarían mucho sufrimiento. Las dos mujeres, Vigoreaux y Bosse, afirmaron ser “adivinas de futuros ajenos”; contaron que había cientos de personas en la capital que se dedicaban a mercadear con profecías, afrodisíacos e incluso venenos. Una implicada era Madame Philbert, quien en 1673 asesinó a su marido, el carpintero Brunet, para poder casarse con su amante, el flautista Philippe Rebille Philbert, quien era músico de la Corte del rey. El veneno se lo había proporcionado Marie Bosse. Tras ser declarada culpable, se le cortó la mano derecha y luego fue ahorcada. A la hora de dar nombres, Marie Bosse aludió repetidamente a “La Voisin”. Ella gozaba de una gran fama y se decía que la habían visitado la mitad de las damas de Versalles. También denunció a una dama muy conocida: Marguerite de Poulaillon.



Marguerite de Poulaillon

Después de la extensa confesión, el informe llegó hasta oídos del rey. Luis XIV decidió que este caso colectivo no podía ponerse en manos del Parlamento, para que condujese un proceso. En cambio, instituyó de nuevo una especie de tribunal especialísimo que había existido siglos atrás, en la época de las luchas de religión. Se denominaba la Chambre Ardente, la Cámara Ardiente.



La Cámara Ardiente

Sus sesiones se celebraban en un imponente salón tapizado de negro e iluminado por velas. En un extremo había un altar coronado por una cruz y rodeado de velas negras. En ese momento, el Rey Sol no tenía idea de lo que iba a tener que dirimir aquel tribunal especial, ni de las implicaciones que aquel asunto tendría en todos los niveles. Al frente nombró a Monsieur de Compans, que enseguida escogió para asistirlo a dos célebres magistrados: el barón de Breteuil y el caballero D'Ormesson. Su primera reunión, a puerta cerrada, se produjo el 10 de abril de 1679.


Marguerite de Poulaillon pertenecía a una familia noble de Burdeos y era descrita como “una belleza encantadora”. Se casó con Alexander de Poulaillon. Después de un tiempo, desesperadamente enamorada del aventurero Riviére, quien además de sus favores le exigía dinero, hizo varios intentos para asesinar a su marido, usando el veneno adquirido a través de Marie Bosse. Su esposo descubrió sus intentos homicidas, la encerró en un convento en 1678 y la dejó incomunicada. Ella confesó su culpabilidad antes del juicio y se declaró dispuesta a someterse a la pena de muerte. Fue condenada inicialmente al destierro el 5 de junio de 1679. Sin embargo, de acuerdo con los archivos de Gabriel Nicolás de la Reynie, estaba insatisfecha con la sentencia, tal vez porque temía ser puesta bajo la tutela de su marido, y pidió ser encarcelada. Por consiguiente, su sentencia fue cambiada a reclusión en una casa de trabajo para ex prostitutas en Angers.







Luis XIV

En 1697, Marguerite de Poulaillon apeló para ser trasladada de la casa de trabajo a un convento, pero su apelación le fue negada por Gabriel Nicolás de la Reynie, y ella se quedó en la casa de trabajo de la prisión hasta su muerte. Según informes, el Tribunal fue influenciado por su belleza y por el hecho de que ella estaba relacionada con varios miembros de la Corte. Marguerite de Poulaillon fue la primera persona de la clase alta en estar implicada en “El Asunto del Veneno”, y el caso en su contra fue considerado para formar un precedente contra otros acusados del mismo delito, y por lo tanto fue tratado con cuidado. El veredicto redundó en descrédito para la Corte antes los ojos del público. También se convirtió en un precedente y afectó a los veredictos de otras dos acusadas: Françoise de Dreux y Marguerite Leferon.



“El Asunto del Veneno”

Otra asesina profesional vivía y actuaba en esos momentos. Marguerite Joly nació en 1637 en París (Francia). Se describía a sí misma como fabricante profesional de venenos y hábil exterminadora. En su época, era considerada extremadamente peligrosa. Proveía de tósigos a muchas damas de la Corte francesa y era, junto con “La Voisin”, la más confiable comerciante de ponzoñas. En marzo de 1680, “La Joly”, como era conocida, fue detenida en relación con “El Asunto del Veneno”, señalada por el abad Etienne Guibourg. Marguerite Joly se convirtió en el principal testigo en el caso contra Françoise de Dreux. Luego fue condenada a ser quemada en la hoguera.



La tortura a Marguerite Joly

Antes de su ejecución "La Joly" fue sometida, desnuda, a la tortura del agua. Allí confesó varios asesinatos y señaló a una mujer llamada Anne Meline como su cómplice. Dijo que había estado presente en el sacrificio del sobrino de La Poignard a Satanás, para inducir un matrimonio deseado; que tenía conocimiento de los sacrificios de bebés lactantes durante las misas negras; que además era abortista; y que había cometido un asesinato, suministrándole veneno a una mujer en colaboración con Meline. También aceptó el asesinato de su propio ex marido. Sin embargo, tan pronto como la tortura se detuvo, se retractó de sus declaraciones. De nada le valió: fue ejecutada esa misma noche, el 19 de diciembre de 1681.



"La Voisin" en grabados de la época

Françoise de Dreux estaba casada con un miembro del Parlamento de París y era prima de dos jueces en “El Asunto del Veneno”. Era parte de la alta sociedad de París y se le describía como una belleza encantadora. Además, estaba apasionadamente enamorada del Duque de Richelieu, y era cliente regular de la envenenadora Marguerite Joly, conocida como “La Joly”. Fue llevada a juicio en abril de 1679, después de haber sido señalada por Marie Bosse como responsable del asesinato de Monsiuer Pajot, señor de Varennes; de uno de sus amantes; de una de las amantes del Duque de Richelieu; del intento de asesinato de la esposa del Duque de Richelieu; del intento de matar a su propio esposo; y por haber ordenado vid envenenada a “La Voisin”.



Françoise de Dreux

Debido a su belleza, fue absuelta el 27 de abril de 1680. Después de que la envenenadora Marguerite Joly fue arrestada, una nueva orden de arresto fue expedida en 1681. Ella salió de Francia para evitar la detención, y tras la intercesión de su marido y su amante ante el rey Luis XIV, se salvó de morir por sus crímenes, aunque fue exiliada de la capital. Al final, se le permitió vivir en París bajo la supervisión de su marido, hasta su muerte.


Marguerite Leferon pertenecía a la burguesía parisina y era la esposa del juez Leferon. En 1669, envenenó a su marido con una ponzoña comprada a “La Voisin” y se casó con su amante, De Prade. Cuando De Prade resultó ser una cazafortunas, decidió asesinarlo, pero fue arrestada antes durante la investigación de “El Asunto del Veneno”. “La Voisin” la mencionó como su cliente en el camino a su ejecución. Se probó su culpabilidad, pero sólo fue condenado al destierro de la capital y a pagar una multa de 1,500 francos.



Marguerite Leferon

Marie Vigoreaux falleció mientras la sometían a tortura. Luego, la Cámara Ardiente se fue contra “La Voisin”, tan citada en las declaraciones de Marie Vigoreaux y Marie Bosse. El 12 de marzo de 1679, “La Voisin” fue detenida afuera de la Catedral de Notre Dame, después de haber oído misa, justo antes de tener una reunión con Catherine Trianon. En abril de 1679. Tras la detención de “La Voisin”, su doncella Margot declaró que la detención significaría el final de la reputación de una serie de personas de todas las posiciones de la sociedad. La detención de “La Voisin” fue seguido por el arresto de su hija Marguerite Monvoisin. “La Voisin” fue encarcelada en Vincennes, donde se le sometió a interrogatorio.


El 27 de diciembre de 1679, Luis XIV emitió una orden especificando que toda la red de envenenadores y brujos debería ser exterminada por todos los métodos, independientemente de la categoría, sexo o edad de los involucrados. Decidieron realizar un careo entre Marie Bosse y “La Voisin” para determinar quien era la gran criminal en aquella trama. En el curso del mismo, Marie Bosse acusó con rotundidad a “La Voisin” de haber asesinado con veneno a su difunto marido, así como de haber proporcionado los medios para quitar de en medio a muchas otras personas.


La serie de confesiones arrojaron una lista de nombres de personajes de Versalles: la vizcondesa Polignac, la condesa du Roure, la condesa de Gramont, el conde de Cressac, el conde de Clermont-Tonnerre, la duquesa de Vitry, la duquesa de Angouleme, prima del rey... Los jueces de la Cámara Ardiente citaron a cuatro mujeres particularmente interesantes: la duquesa de Vivonne, esposa de Louis-Victor, destacado cortesano cuya hermana era una de las amantes favoritas del rey; y a dos de las hermanas Mancini: Olympe y Marie Anna, por matrimonio Duquesa de Bouillon.



Olympe Mancini, condesa de Soissons

El proceso alcanzó un punto álgido cuando se dictaron una serie de órdenes de arresto: contra Olympe Mancini, condesa de Soissons, que, presumiblemente, había envenenado a su complaciente marido. Contra Marie Anna Mancini, duquesa de Bouillon, que, presumiblemente, había envenenado a uno de sus lacayos que amenazaba con denunciar la relación extramarital que ésta mantenía con el duque de Vendôme (primo del rey) y, luego, habría querido envenenar a su marido, el duque de Bouillon. Contra la Marquesa de Alluye, por el envenenamiento de su suegro. Contra la princesa de Tingry, una de las damas de la propia reina María Teresa, porque, supuestamente, había envenenado a un hijo recién nacido. Y contra muchos otros nobles y plebeyos, implicados en un asunto que alcanzaba cotas de escándalo nacional. Quienes esperaban verlas a todas en los calabozos de Vincennes, a menudo por verdadera antipatía, pero con frecuencia por puro morbo, se quedaron con las ganas. Las damas recibieron oportunos avisos para que pudieran escapar.



“El Rey Sol”

Los testimonios sacaron a la luz un siniestro entramado de alrededor de cuatrocientas adivinas, alquimistas y brujos dedicados al tráfico de venenos. Pero también los nombres de sus clientes, pertenecientes a la más alta alcurnia. La lista parecía no acabar nunca. De la Reynie, horrorizado ante la magnitud que aquel caso había cobrado, escribió: "Las vidas humanas están a la venta y se negocia con ellas a diario como con cualquier artículo; se tiene al asesinato como único remedio cuando una familia atraviesa dificultades; se practican hechos abominables en todas partes: en París, en los suburbios y en las provincias". Los jueces castigaron con dureza a los que no pertenecían a la nobleza, pues los aristócratas que no habían huido para evitar un proceso, obtuvieron sentencias bastante leves, como destierro en sus propiedades del campo o multas.


“La Voisin” confesó los crímenes que se le imputaban y narró el desarrollo de su carrera. Nunca fue sometida a tortura: una orden formal se emitió dando permiso para el uso del tormento, pero se dejó en claro que la orden no se iba a poner en efecto, y por lo tanto nunca se hizo uso de ella. Por ello, “La Voisin” nunca mencionó los nombres de muchos de sus clientes durante los interrogatorios.






La ejecución de "La Voisin"

“La Voisin” fue declarada culpable de brujería y quemada en público el 22 de febrero de 1680, en la plaza de Grève en París. Antes de morir, les mencionó a los guardias, que la cuestión que más había temido era que le preguntasen acerca de sus visitas a la corte real.


Nadie lo sabía aún, pero uno de los nombres que no dijo y que otros confesarían, desataría un escándalo aún mayor en el truculento “Asunto de los Venenos”: un plan para eliminar al mismísimo rey de Francia, Luis XIV, a iniciativa de una de sus amantes favoritas. Aquella locura homicida estaba lejos de terminar.


Se sugiere leer a continuación la entrada sobre La Marquesa de Montespan: "La Envenenadora de Versalles" en este link.



BIBLIOGRAFÍA:












FILMOGRAFÍA:


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